Debuta Mon Laferte como Sally Bowles en “Cabaret”

Tiempo de lectura: 4 minutos

El pasado 11 de julio de 2025, Mon Laferte se enfrentó por primera vez a uno de los desafíos más exigentes de las artes escénicas: encarnar a Sally Bowles, la icónica cantante del Kit Kat Club, en el musical Cabaret, presentado en el histórico Teatro de los Insurgentes. Pero no lo hizo como una estrella pop que se aventura en el teatro. Lo hizo como una intérprete profundamente comprometida con su personaje, con el montaje y con el público.

Una interpretación con alma

Desde el primer compás musical y su aparición en escena, Mon no pareció “actuar” a Sally Bowles: la habitó. Su voz, por momentos desgarradora y por momentos seductora, se entrelazó con una presencia escénica sorprendentemente natural. Con seguridad y entrega, la cantante se despojó de su identidad artística para dar vida a una Sally con matices propios: luminosa, rota, feroz, frágil.

El público —teatreros y fanáticos por igual— respondió con respeto y asombro. Se escucharon risas cómplices, silencios pesados y un aplauso largo, sentido, al caer el telón. La emoción flotaba en el aire. Muchos asistentes sabían que estaban presenciando algo especial: el nacimiento de una nueva faceta en la carrera de una artista total.

El viaje de Mon: de los escenarios musicales al teatro

Mon Laferte no llegó aquí por impulso ni improvisación. Hace un año, durante una gira por Europa, asistió a una función de Cabaret en Londres. Lo que vio la conmovió profundamente. Días después, caminando por Berlín, un letrero del Kit Kat Club terminó de encender la chispa. “Quiero ser Sally Bowles”, pensó. Y lo cumplió.

Para lograrlo, se sumergió en un proceso de entrenamiento teatral intenso: clases de actuación, trabajo corporal, ensayos de dicción y canto escénico. Aún con dudas, con ese “me siento un poco intrusa” que confesó en entrevistas, Mon se entregó por completo. Y esa entrega se siente. Se nota en cada mirada, en cada desplazamiento, en cada nota cantada con el corazón más que con la garganta.

Un montaje con nervio y profundidad

La versión mexicana de Cabaret, dirigida por Mauricio García Lozano y con dirección musical de Antonia Suillerot., ya llevaba más de 300 funciones antes del ingreso de Mon. Y sin embargo, con su llegada, algo cambió. El montaje se volvió más urgente, más eléctrico, más crudo. Tal vez sea el contraste entre la decadencia del Berlín de 1929 y la sensibilidad tan contemporánea de Mon lo que le da nueva vida a la obra.

Acompañada por un elenco sólido —con figuras como Flavio Medina y Bruno Bichir—, la producción revive el espíritu provocador, sensual y sombrío del Kit Kat Club, pero también lo vuelve más íntimo, más humano. Esa combinación de excelencia técnica y conexión emocional es lo que distingue al buen teatro del que simplemente entretiene.

El eco en redes y la comunidad teatral

Más allá del escenario, la función del estreno provocó una ola de reacciones en redes sociales. Críticos, artistas, fanáticos del teatro y seguidores de Mon compartieron su asombro y entusiasmo. Se destacó su valentía, su autenticidad, su capacidad para conmover desde otro lenguaje. Muchos lo dijeron en voz alta: Mon Laferte no solo cantó; actuó, sintió, vivió.

Otros lamentaron no poder asistir por vivir lejos, pero celebraron que una figura como ella acerque nuevas audiencias —sobre todo jóvenes— a los escenarios teatrales. Porque sí, el arte escénico necesita renovarse, abrirse, latir distinto. Y en eso, Mon aporta más que su nombre: aporta emoción.

Un personaje que la encontró a ella

Sally Bowles es un personaje complejo. Una mujer que baila en medio del colapso, que ríe para no quebrarse, que ama como puede. No es una heroína, ni una víctima. Es humana, contradictoria, real. Por eso impacta tanto que Mon haya dicho:

“Pienso en mi adolescencia, en los altibajos, en la necesidad de ser vista, de encontrar un lugar… por eso conecto tanto con ella.”

Y esa conexión se siente en cada escena. No hay artificio ni distancia. Hay entrega. Hay vida.

Fechas, entradas y cierre de temporada

La temporada de Mon Laferte en Cabaret contempla 20 funciones, todos los viernes, sábados y domingos, hasta el 6 de septiembre de 2025. Los boletos están disponibles a través de Ticketmaster, con precios que oscilan entre $855 y $3,233 pesos mexicanos.

Con más de 40 actores en escena, una orquesta en vivo y una dirección de excelencia, esta puesta en escena es, sin duda, una de las experiencias teatrales más relevantes del año.

Una noche que deja huella

No todos los días se es testigo de una transformación artística tan profunda. Lo de Mon Laferte en Cabaret no es una incursión casual en el teatro: es el nacimiento de una actriz que respeta el escenario, que lo estudia, que lo habita con seriedad y pasión.

Y quienes amamos el teatro lo sabemos: cuando una artista lo da todo en escena —cuerpo, voz, alma—, se enciende algo irrepetible. Y eso fue lo que ocurrió en el Teatro de los Insurgentes.

Una Sally Bowles con acento chileno, con fuerza latinoamericana, con cicatrices reales.
Un Cabaret que no solo entretiene, sino que resuena.

El alma de Cabaret: el talento que brilla tras bambalinas

El éxito de Cabaret en el Teatro de los Insurgentes no es una casualidad: es el resultado del trabajo meticuloso, apasionado y profundamente comprometido de un equipo creativo y técnico que ha hecho de cada función una experiencia inolvidable. Desde la adaptación y traducción de Enrique Arce, Mauricio García Lozano y Pablo Chemor, hasta la dirección escénica del propio García Lozano, esta puesta en escena brilla gracias al talento detrás del telón. La dirección musical de Antonia Suillerot, el diseño escenográfico de Adrián Martínez Frausto, la iluminación de Regina Morales, el vestuario de Jerildy Bosch y la escenografía viva que late gracias al montaje de Jason A. Sparks y la coreografía de Gabriela Aldaz Perroni, son solo algunos de los pilares que sostienen esta producción. A ello se suma el profesionalismo de áreas clave como audio, maquillaje, relaciones públicas y marketing, coordinadas con precisión y entrega.

La llegada de Mon Laferte para protagonizar 20 funciones especiales es, sin duda, una bocanada de aire fresco que potencia aún más el trabajo de este equipo; su presencia en escena no solo electrifica al público, sino que impulsa a todo el elenco y a la producción a nuevas alturas. Cabaret no es solo un espectáculo, es una muestra de excelencia colectiva donde el arte y la pasión de quienes están detrás del telón brillan con luz propia.

Solamente me queda decir:

Hay noches en las que el teatro se convierte en algo más que un espectáculo. Se vuelve un acto de entrega, de riesgo y de verdad. El debut de Mon Laferte en “Cabaret” fue una de esas noches.

About The Author

By Dulce Vázquez

Periodista y creadora de contenido #Lifstyle #Tecnología| #Beauty| #Travel & #Foodie. 🍮 “La Señora de las Gelatinas” y más. 🦁Tía de @eldiariodeleon_

Te puede interesar