El torneo continental vivió una fecha de auténtico alarido con la resolución de los últimos dos pasajes disponibles para la ronda de cuartos de final. La paridad de fuerzas en el balompié internacional quedó de manifiesto en dos partidos que se definieron por detalles mínimos y destellos de genialidad individual.
El combinado de Argentina tuvo que apelar a la mística de su camiseta para sobrevivir a una emboscada futbolística que rozó la perfección durante el trámite inicial. Los faraones tunecinos y africanos demostraron que los nombres propios no juegan en la justa de la Copa del Mundo.
Poderío en el área
La reacción del actual monarca llegó por la vía aérea y los remates de media distancia cuando el planteamiento táctico inicial parecía completamente descifrado por el rival. El gol agónico conseguido en el tiempo de compensación desató la euforia colectiva de una delegación que mantiene vivo el sueño del bicampeonato mundial.
Este resultado no solo representa la supervivencia del equipo en el torneo, sino que consolida la posición de Lionel Messi en la cima de los romperredes históricos del balompié contemporáneo. El atacante llegó a la cifra de ocho anotaciones para comandar en solitario la tabla de goleadores individuales.
Estrategia y drama helvético
En el segundo choque vespertino, las plantillas de Suiza y Colombia escenificaron un duelo de pizarras tácticas que bloqueó cualquier posibilidad de festejo en las áreas. La fortaleza física de los mediocampistas europeos logró contener el juego alegre y vistoso de la delegación representativa de Sudamérica.
La igualada sin goles obligó a la ejecución de los tiros penales, instancia que premió la concentración mental del cuerpo técnico suizo en la preparación de estos escenarios de alta tensión. El triunfo de cuatro por tres instala a los helvéticos en la ronda de privilegio del campeonato.
Estructura de los sectores
Al revisar el estatus de los contingentes iniciales, llama la atención el accionar del cuadro de Alemania, que logró reponerse de un tropiezo inicial para asaltar el liderato de su zona con seis unidades totales. La consistencia colectiva empieza a pesar más que las individualidades aisladas de los futbolistas.
En contraparte, la Confederación Sudamericana celebra también el liderato de Brasil en su respectivo grupo, acumulando siete puntos y una diferencia de goles considerable para las siembras definitivas. El camino al partido final en Nueva York está formalmente configurado para las mejores escuadras del planeta.

