El mundo del periodismo mexicano se encuentra de luto tras confirmarse el fallecimiento de Óscar Mario Beteta, una de las voces más emblemáticas e influyentes de la radiodifusión nacional, quien perdió la vida a los setenta años de edad tras enfrentar complicaciones de salud asociadas con el cáncer. Su partida deja un vacío profundo en los espacios informativos del país, donde consolidó una carrera de más de tres décadas caracterizada por el rigor analítico, la cobertura puntual de la coyuntura política y su sello inconfundible frente a los micrófonos.
Nacido en la Ciudad de México, Beteta edificó un perfil profesional único al fusionar su sólida formación como economista con el ejercicio riguroso de la comunicación, lo que le permitió aportar una perspectiva analítica única en cada emisión. Antes de consagrarse en los medios masivos, incursionó con éxito en el sector financiero como corredor de bolsa y ocupó cargos directivos en importantes instituciones bancarias, sentando las bases de lo que más tarde se convertiría en su especialidad informativa.
Pionero de la información financiera y la radio
Su incursión en los medios marcó un hito histórico al encabezar el primer noticiero bursátil en la televisión mexicana a través de la señal de Canal Once, abriendo brecha en un nicho que hasta entonces no contaba con espacios dedicados en la pantalla chica. Dicha experiencia le otorgó un prestigio inmediato que lo proyectó hacia las grandes ligas de la comunicación, permitiéndole entender y descifrar los movimientos económicos globales para explicarlos de manera accesible a las grandes audiencias del país.
El punto más alto de su trayectoria se consolidó al frente del emblemático programa En los tiempos de la radio, espacio informativo que condujo durante aproximadamente tres décadas en Grupo Fórmula y que llegó a posicionarse firmemente entre las emisiones con mayor audiencia y credibilidad de la República Mexicana. A lo largo de miles de transmisiones, el comunicador entrevistó a personajes clave de la política, la economía y la vida pública, convirtiendo su programa en un referente obligado para comprender el pulso diario de la nación.
Consolidación editorial y nuevos horizontes
La versatilidad de su talento no se limitó al medio radiofónico, ya que también dejó una huella indeleble en la prensa escrita y en la televisión mediante colaboraciones editoriales y columnas especializadas como En petit comité en reconocidos medios impresos y digitales. Su capacidad crítica y su estilo directo le valieron múltiples galardones a lo largo de su carrera, entre los que destacan varios Premios Nacionales de Periodismo, el Premio Nacional de Economía, la presea José Pagés Llergo y el codiciado Calendario al mejor conductor de noticiarios.
Lejos de detener su marcha profesional tras cerrar su histórico ciclo en Grupo Fórmula, el periodista demostró su vigencia al integrarse a El Heraldo Media Group, donde continuó ejerciendo su pasión por informar y debatir los temas nacionales más apremiantes. Su compromiso con la labor informativa se mantuvo intacto incluso en las etapas más difíciles de su enfermedad, reflejando una ética de trabajo inquebrantable que lo acompañó hasta el último momento de su existencia terrenal.
Reacciones y legado en el gremio
Tras darse a conocer la noticia de su deceso en el Hospital ABC de Santa Fe, las muestras de solidaridad, condolencias y reconocimiento no se hicieron esperar por parte de colegas, políticos y líderes de opinión. Figuras del gabinete federal como Marcelo Ebrard expresaron su pesar a través de las redes sociales, destacando la relevancia histórica de los espacios radiofónicos que encabezó durante treinta años y recordando su valioso aporte al debate público nacional.
Asimismo, diversas asociaciones de comunicadores, legisladores y compañeros de profesión manifestaron su respeto hacia su legado, recordando al amigo, al mentor y al profesional riguroso que exigía la máxima calidad en cada cobertura. Con la partida de Óscar Mario Beteta, la radio mexicana pierde a uno de sus pilares más sólidos, pero su nombre y su estilo permanecerán grabados en la memoria colectiva como sinónimo de periodismo serio, independiente y profundamente comprometido con México.

