La historia de Emmanuel Uresti no es solo la de un coach en fitness y nutrición. Es la historia de alguien que, aun haciendo “todo bien”, se enfrentó a una de las enfermedades más complejas y costosas en México: la insuficiencia renal.
Hoy, mientras espera un trasplante de riñón, su vida se ha convertido en un testimonio profundo sobre lo que realmente significa comer bien, cuidar la salud mental y sostenerse emocionalmente cuando el cuerpo empieza a fallar.
Cuando la comida deja de ser estética… y se vuelve supervivencia
Durante años, Emmanuel promovió una alimentación saludable desde el fitness. Pero todo cambió cuando su cuerpo lo obligó a mirar la comida desde otro lugar.
“Después del proceso de enfermedad, la alimentación tomó un sentido completamente distinto. Ya no es solo verte bien, es mantenerte vivo, es cuidar lo que tu cuerpo todavía puede sostener”, comparte.
Lejos de caer en extremos, decidió reforzar lo que ya hacía: comer lo más limpio posible, equilibrar su cuerpo y convertir su experiencia en guía para otros. Así nace su método, enfocado no en dietas restrictivas, sino en prevención real de enfermedades, especialmente aquellas derivadas de la obesidad.
Insuficiencia renal en México: una realidad que rompe vidas
Emmanuel habla sin filtros. La insuficiencia renal no solo es una enfermedad física: es emocional, económica y profundamente desgastante.
“Es de las enfermedades más caras en México. Si no la llevas de la mano con alimentación, ejercicio y estabilidad emocional, el deterioro es mucho más rápido”, explica.
El panorama es duro:
•Tratamientos como la hemodiálisis pueden costar entre 15,000 y 20,000 pesos mensuales
•Un trasplante de riñón puede alcanzar entre 600,000 y 1 millón de pesos
•Hay cerca de 17,000 personas en lista de espera
Pero lo más fuerte no son las cifras. Es lo que ocurre detrás.
“He visto personas que, teniendo la posibilidad de un trasplante, se quiebran emocionalmente… y no logran sostener el proceso.”
Hoy, Emanuel está en un punto crucial: tiene la posibilidad de recibir un riñón gracias a un familiar.
Y aunque podría parecer una buena noticia sencilla, la realidad es mucho más compleja.
“Es emocionante… pero también es un proceso muy duro. No solo necesitas dinero, necesitas estabilidad emocional, apoyo familiar, si no tienes eso, estás perdido.”
El trasplante no es solo médico. Es psicológico. Es social. Es profundamente humano.
En México, la cultura de la donación sigue siendo limitada, y los protocolos —además de complejos— son costosos y largos. Muchas personas simplemente no llegan.
Y en medio de todo, hay algo que Emmanuel sostiene con firmeza: la alimentación sí puede cambiar el rumbo de una enfermedad.
Gracias a sus hábitos, ha logrado algo poco común:
“A pesar de estar en una condición crítica, no he necesitado diálisis. La alimentación me ha ayudado a sostenerme más de lo esperado.
” Y aquí rompe uno de los mitos más grandes:
Comer saludable no es más caro, es más consciente.
Mientras muchas personas gastan entre 200 y 500 pesos diarios en comida fuera de casa, él asegura que con ese mismo dinero puedes cubrir varios días de alimentación organizada.
El problema no es el costo. Es la falta de hábitos, tiempo y educación emocional.
Wellness System: un método sin dietas, sin culpas y sin restricciones
Su programa, Wellness System, nace desde esta experiencia real. Y su propuesta es clara:
•No pesar alimentos.
•No restringir de forma radical.
•No vivir en dieta.
•Reprogramar la relación con la comida.
A través de herramientas como la programación neurolingüística, busca que las personas aprendan a elegir mejor sin sentir que están sacrificando su vida.
“No se trata de sufrir toda la semana. Se trata de generar un balance donde puedas disfrutar sin que eso destruya tu salud.”
Salud mental: el factor que nadie quiere ver
Uno de los puntos más contundentes de la conversación es este:
“Toda persona en un proceso de alimentación debería tener acompañamiento psicológico… pero casi nadie lo hace.”
El estrés, el cortisol, la ansiedad… todo impacta directamente en el cuerpo. Y muchas veces, el aumento de peso o el deterioro físico no empiezan en la comida, sino en lo emocional.
Al final, cuando se le pregunta cuál es la lección más importante de todo este proceso, Emanuel responde sin rodeos:
“Ser feliz. Eso es lo único. Ser feliz para poder atravesar lo que te toca vivir.”
Puede sonar simple. Pero viniendo de alguien que está enfrentando un trasplante de riñón, cobra otro peso.
Una historia que incomoda… pero también despierta
La historia de Emmanuel Uresti no es cómoda. Nos confronta con lo que evitamos ver:
Que la salud puede cambiar en cualquier momento. Que el sistema no siempre alcanza. Que la alimentación sí importa (y mucho). Y que el apoyo emocional puede ser la diferencia entre vivir o rendirse.
Pero también deja algo claro:
Siempre hay algo que sí está en nuestras manos.
Y muchas veces, empieza con algo tan básico —y tan olvidado— como aprender a cuidar lo que comemos y cómo vivimos.
Autor: Dulce Vázquez
Foto tomada de su página oficial: https://emmanueluresti.com/

